Este curso se inscribe en el marco de los principios promovidos por la Nueva Escuela Mexicana, que busca formar ciudadanos comprometidos con la construcción de una sociedad más justa, ética y empática. En un contexto global marcado por la violencia, la corrupción, la impunidad y la creciente normalización de valores distorsionados como el individualismo extremo y la competencia desleal, resulta imperativo trabajar en la formación de una ciudadanía capaz de promover la paz y la convivencia armónica.

El propósito central de este curso es contribuir al desarrollo de una cultura basada en el respeto a la diversidad, el civismo, la democracia, la participación activa, el pensamiento crítico y la vivencia plena de los derechos humanos. Se parte de la premisa de que estas habilidades y valores no solo impactan positivamente en el entorno familiar, sino también en los ámbitos comunitario, nacional e internacional.

A través de una convivencia social fundamentada en principios éticos y empáticos, este curso busca formar docentes que actúen como agentes de cambio, capaces de inspirar y guiar a las nuevas generaciones en la construcción de una sociedad más inclusiva, solidaria y comprometida con el bienestar común.

Emplea sus competencias profesionales de forma ética y responsable, para investigar, planificar y determinar acciones y/o formas de intervención tendientes a crear ambientes de aprendizaje acordes con los enfoques didácticos vigentes, por medio de experiencias que favorezcan los aprendizajes, incorporen contenidos relevantes, impliquen la resolución de problemas, y posibiliten la evaluación de las situaciones didácticas y de los sujetos de aprendizaje.